El origen del Error 404

El 404, fatídico número. Supongo que en alguna ocasión lo habréis padecido al navegar por Internet. Los navegadores devuelven unos códigos numerados cuando se produce algún error en la navegación. Concretamente el error 404 se produce cuando el documento al que intentamos acceder no existe (lo hemos tecleado mal, es un enlace antiguo que ha sido borrado, se trata un link muerto, etc.). Hasta ahi todo claro pero, ¿por qué “404” y no “1025” o “blue error”?. Para eso tenemos que remontarnos a los orígenes de Internet.

Cuando a principio de los noventa estaba naciendo la red de redes en las instalaciones del CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), Tim Berners-Lee y su equipo jugaban a crear lo que hoy en día sería la herramienta de comunicación más imponente, importante e inmediata del mundo; Internet.Aunque por aquel entonces, la cosa no era tán automática como ahora, claro está.

Una página de error 404 personalizada.

La información se hallaba centralizada en una habitación del cuarto piso del edificio del CERN, concretamente en el despacho 404. Allí, dos o tres investigadores recibían las peticiones que otros usuarios de la red hacían solicitando algún fichero. Cuando lo encontraban, se lo mandaban a través de la misma red al usuario que lo había solicitado. Toda la búsqueda en esos tiempos era manual (¿dónde estabas Google?).

Hoy en día, esta conexión es automática, pero en esencia se hace del mismo modo. Tu tecleas una dirección URL en el navegador, este lo traduce a su IP correspondiente. Utiliza el servicio de DNS y localiza la máquina donde están alojados los ficheros, los procesa y nos los presenta en pantalla. Sólo que esto ahora dura apenas unos segundos.

Bueno, volviendo a los noventa. Cuando los chicos de la oficina de información del CERN no encontraban el dato que les habían solicitado, lo que devolvían a quien cursaba la petición era un mensaje por la red, para que éste supiera que no había información al respecto, y que no es que se hubieran olvidado de él. El mensaje decía: “Room 404: file not found” (Habitación 404: Archivo no encontrado).

Hoy en día, haciendo una mixtura de tradición y humor, los servidores mantienen la nomenclatura usado por los pioneros de la red para informarnos de un archivo no encontrado.

Como habéis visto en las imágenes que acompañan al artículo, las páginas de error 404 pueden personalizarse, para dotarlas de una apariencia más acorde con el diseño del usuario y no hacerles más traumática la experiencia. Además, pueden intentar utilizarse para recanalizar la navegación de nuevo a la web evitando que el usuario abandone nuestra página. En otro momento, más adelante,  hablaremos de la personalización de estas páginas, práctica que todo diseñador de web debe conocer.

Os dejo un enlace a algunas páginas de error 404 curiosas, y otras cuantas las podeís ver en este otro enlace.

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6 pensamientos en “El origen del Error 404

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