¿Cuál es el papel de un Coordinador Pedagógico en un centro de Formación Profesional para el Empleo (FPE)?

Si bien es completamente normal encontrar un Coordinador Pedagógico o Jefe de Estudios en cualquier centro de formación reglada, sea Primaria, Secundaria o Bachillerato, no es tan habitual encontrar esta figura en un centro de enseñanzas no regladas, a pesar de que lo recoge el convenio en su artículo 13, donde dice:

Jefe de Estudios: Es a quien, reuniendo las condiciones necesarias, encomienda la Dirección las tareas de coordinación pedagógica, planificación de horarios lectivos y disciplina de profesores y alumnos dentro del centro.

Mientras que el Coordinador Técnico es el responsable de la ejecución de los cursos en tiempo y plazo, siguiendo lo establecido en la normativa y cumpliendo los criterios fijados en cada programación, así como lo relativo a la matriculación de los alumnos y la asistencia de los mismos a clase, el Coordinador Pedagógico debería ser el responsable de todo lo relacionado con la docencia en el centro de formación, como responsable del claustro docente, y supervisar de que los cursos no sólo cumplen con lo estipulado en la normativa, sino que además tienen un componente de calidad adecuado.

¿Cuál es el papel de un Coordinador Pedagógico?

Si nos fijamos a lo que está estipulado en el convenio, encontramos tres tareas encomendadas a este rol, que son:

Coordinación pedagógica: Es importante que los docentes actúen de forma coordinada. No es de recibo que dos docentes impartan el mismo curso y los contenidos sean diferentes, o que el nivel de las evaluaciones sean muy diferentes entre dos docentes, o que profesores del mismo área no compartan recursos y conocimientos. Es tarea del Coordinador Pedagógico el conseguir que los docentes actúen de forma coordinada como los engranajes de un reloj.

Planificación de horarios lectivos: En un sector tan complejo como el nuestro, con cursos pertenecientes a distintas programaciones, aulas acreditadas solo para ciertos cursos, docentes con horarios limitados y que trabajan también en otros centros de formación, y con recursos limitados, cuadrar los horarios de los cursos es una tarea ímproba, en la que hay que hacer mucho encaje de bolillos. Si le sumamos los límites que marca la Administración, es importante trabajar en coordinación con el departamento técnico para no excederte de límites legales o hitos concretos.

Disciplina de profesores y alumnos: Ha de haber una figura de referencia para cuando surgen los problemas. En un centro pequeño suele ser el propio gerente o propietario, pero cuando en centro es un poco más grande, conviene relegar la figura del “sheriff” en otra persona. El Jefe de Estudios es quien mediará entre los problemas que surjan entre los alumnos y el docente, quien se encargará de llamar la atención a un profesor si su actuaciones no son las correctas, o disciplinar a un alumno si fuera necesario.

Sin embargo hay otras funciones igual de importantes que pueden ser llevados a cabo por el jefe de estudios, como:

Motivación del equipo docente: Uno de los principales intereses del Coordinador Pedagógico debería ser conseguir que los docentes se sientan implicados en el proyecto formativo la empresa, que se les haga partícipes de la estrategia y que sientan la pertenencia de grupo, buscando no sólo la excelencia en la formación, sino la continuidad y la estabilidad en el claustro.

Contratación y acogida de nuevos docentes: En colaboración con RRHH es interesante que el Coordinador Pedagógico se encargue de  revisar los perfiles de los nuevos docentes antes de su contratación, para analizar su idoneidad y dar el visto bueno a la inclusión del mismo al equipo docente. Igualmente, cuando un nuevo docente se incorpora al equipo debería tener una sesión de acogida con él, en la que se le entregue el kit documental de bienvenida, y se le explique sobre la organización (historia, visión, misión, estructura, personas…), así como darle algunas instrucciones previas antes de comenzar sus cursos.

Redacción de las directrices pedagógicas del centro: En colaboración con Coordinación Técnica, y bajo la supervisión de la Dirección, debe trasladar a los docentes las directrices pedagógicas, haciendo especial hincapié en la calidad de la enseñanza y la empleabilidad de los alumnos, indicándoles cómo proceder con alumnos conflictivos, alumnos con bajo nivel, suspensos, etc.

Visitas a las aulas: Es importante que una vez ha arrancado el curso,  el jefe de estudios pase a visitar el aula para presentarse a los alumnos y que le pongan cara, darles sus datos de contacto y ponerse a su disposición por si necesitan alguna cosa o quieren comentarle algo. Además, es un buen momento para intentar tomarle el pulso al curso, y ver si todo está transcurriendo con normalidad, o empieza a detectarse algún problema.

Establecer las bases metodológicas y de las evaluaciones: En colaboración con Coordinación Técnica se han de revisar las cuestiones que afectan a las evaluaciones, ajustando los criterios a lo establecido por el SEPE y otros estamentos públicos, ya que cada año se producen cambios importantes en los mismos, para luego trasladárselo a los docentes.

Elaboración de itinerarios curriculares: En un centro de formación para el empleo, en el que hay una gran oferta de cursos, es importante el poder ofrecer a los alumnos la posibilidad de diseñar un itinerario curricular para, en base al perfil profesional y formativo del alumno, el curso que ha realizado ya con nosotros, y la oferta formativa disponible, diseñar un itinerario para que el alumno pueda desarrollarse en un perfil profesional.

Revisión de encuestas y análisis de la función docente tras el curso: Cuando finaliza un curso y se recogen las encuestas de satisfacción a los alumnos el Coordinador Pedagógico debería hacer un análisis estadístico de las encuestas y revisarlas en busca de desviaciones de los estándares de calidad del centro, indagando los motivos de las mismas si las hubiera, y buscando medios correctivos para que no sucedan en futuras ediciones. Asimismo, debería revisar la función del docente en el mismo curso, atendiendo a su valoración media por parte de los alumnos, la valoración que hacen de ellos las técnicos de formación y la colaboración que han mostrado durante el curso, para presentar informes de seguimientos a la Dirección.

¿Qué ventajas aporta contar con un Coordinador Pedagógico en el centro?

Si estamos en un centro de formación pequeño, es normal que los roles se mezclen, y el poco personal con el que contamos haga de todo; la recepcionista es asimismo técnico de formación, el propietario hacer de director y jefe de estudios, y el profesor de informática se encarga además de reparar los ordenadores y configurar la red.

Sin embargo, si nuestro centro ha crecido un poco, rápidamente veremos que con el volumen de cursos, alumnos y profesores, es necesario especializar al personal. Debería haber por tanto una persona encargada de coordinar a los técnicos de formación, un departamento de justificación económica independiente al de contabilidad, un departamento de sistemas, y un jefe de estudios, más todo lo que se considere necesario en la organización para el correcto desempeño de la actividad.

Si tenemos cada año un millar de alumnos es inevitable que surjan conflictos en las aulas. Siempre habrá quienes se quejen por un motivo a por otro, y hay que darles una respuesta. Esa respuesta debe ser homogénea y coherente. No puede ser que a un alumno que tiene una disputa con el docente se le expulse, y ante el mismo caso en otro curso se cese al docente. Eso es lo que sucede si el propio técnico de formación asignado al curso tiene que decidir sobre estos asuntos, ya que cada uno tiene un criterio diferente.

Lo mismo sucede con los profesores. Mientras son una docena el todo controlable, pero cuando pasamos a tener sesenta o setenta profesores al año en nuestro centro, trabajando en diversas ubicaciones físicas, es necesario que alguien actúe como elemento de referencia que ajuste los criterios, resuelva sus dudas y les apoye en el ejercicio de su función docente.

Además, los profesores son nuestra primera línea de batalla y nuestra imagen de cara al público. Ellos transmiten la imagen de la empresa, y pueden hacer que los alumnos estén satisfechos con el centro de formación, o completamente disconformes. Conseguir que los docentes se sientan identificados con la marca, transmitan sus valores y den la cara por la empresa, es muy difícil. Sobre todo si nuestros claustro docente es bastante irregular, como suele ocurrir en nuestro sector, que los docentes vienen y van, trabajan a la ve para múltiples centros de formación, y tienen una escasa implicación con el centro. Aportarles una figura de referencia, que les motive en su trabajo, soluciones sus problemas, resuelva sus dudas, y se preocupe por el desarrollo de su curso, puede convertir a un elemento neutral o incluso hostil, en un valioso aliado.

Por último, el Coordinador Pedagógico aporta un plus de calidad a la formación de tu centro. En un sector tan complejo como la formación profesional para el empleo, tan denostado por los múltiples casos de corrupción que vemos en la prensa, no podemos limitarnos a ejecutar la formación tal y como indica la normativa. Debemos aportar un elemento diferenciador, y tener a alguien a los mandos de la docencia, velando porque alumnos y profesores cumplan su papel de forma ordenada y ejemplar, resulta un elemento que tanto alumnos, como profesores y las propias administraciones públicas agradecen.

¿Quien el la persona adecuada para ser el Coordinador Pedagógico de tu centro?

A mi juicio, lo ideal es que ese papel lo desempeñe alguien del claustro docente, normalmente el profesor titular con más antigüedad en el centro. Debe ser docente para entender la problemática del día a día de profesores y alumnos, y llevar bastante tiempo trabajando en la empresa para conocer cuales son las líneas estratégicas de la gerencia, y estar alineado con ellas.

Para el trato con el resto de los docentes es imprescindible que sea una figura respetada por el claustro, y no un simple vocero de la dirección del centro. Si se limita a transmitir verticalmente órdenes de arriba a abajo su papel no tiene mucho sentido. Ha de conocer los problemas del claustro, y conseguir que los docentes estén motivados.

Por último, para el trato con los alumnos es importante que tenga formación en pedagogía, bien porque sea pedagogo o psicólogo, o bien porque tenga titulación relacionada, como el CAP, el máster de docencia o el CP de docencia de la FPE.

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