Análisis de la rentabilidad del SEM

Cuando ponemos en marcha una campaña publicitaria en internet es necesario medir los resultados, para ver los resultados de la misma, y analizar su rentabilidad. De lo contrario podemos estar gastando dinero a lo tonto, o menos de lo que deberíamos. Una de las ventajas de este tipo de publicidad es lo fácil que resulta hacer la trazabilidad de los resultados, y definir de un modo muy sencillo el ROI.

Voy a intentar explicar cómo hago yo el análisis de la rentabilidad de los anuncios publicitarios que insertamos en Facebook con el fin de que la gente se inscriba en nuestros cursos. Aunque en este caso estemos hablando de SMM en lugar de SEM, el proceso es el mismo aunque el origen de los anuncios esté en AdWords.

A la hora de definir los anuncios, es importante que el resultados de las inscripciones sea trazable. Existen varios métodos para hacerlo, el pixel de seguimiento de Facebook, pasar un parámetro en la URL para que lo recoja la BDD, usar URLs diferenciadas para que se vean en Analytics… Da igual cómo lo hagas, pero es importante que sepas que una inscripción en concreto vino de una campaña de anuncios determinada, y no de otra.

En mi caso utilizo parámetros diferenciados en la URL para cada campaña publicitaria. Así cuando recojo las inscripciones sé, no sólo el origen de la misma, sino la campaña en cuestión, lo que es muy útil para analizar la rentabilidad.

El primer paso cuando quiero sacar estos datos, es entrar en el panel de control de la herramienta publicitaria (Facebook, Google o la que sea) y ver los datos que me ofrece. Sigue leyendo

No uses las redes sociales para hacer spam

No uses las redes sociales para hacer spam

Ayer hablaba con un alumno sobre lo pesado que resulta tener en tu Twitter a alguien que no hace más que hacer spam de su marca, producto o servicio. Este es uno de los primeros errores que se cometen al aterrizar en redes sociales, pensar que la gente está ahí deseando escuchar las bondades de tu marca, que les haces un favor al hablarles de ti, y que eres muy amable en permitirles comprar lo que vendes. Error.

La gente está harta de publicidad, física, virtual, telefónica o en redes sociales. Sólo te va a permitir “un poco” de ella, si a cambio les ofreces algún tipo de contenido interesante. Algo parecido a la televisión; si estoy viendo una película que me gusta, puedo tolerar algunas dosis de anuncios de vez en cuando. Si las pausas publicitarias son demasiado frecuentes, o demasiado largas, o la película no es interesante, es bastante probable que deje de ver ese canal, o incluso que lo desintonice de mi TDT.

En redes sociales pasa lo mismo, si alguien satura mi timeline de Twitter con un montón de enlaces a sus webs (sobre todo si esos enlaces son comerciales) me está molestando, porque el ruido que genera me impide ver lo que hacen el resto de mis contactos, y porque me siento tratado como un consumidor numerario. Si en Facebook no haces más que etiquetarme en fotos que son pasquines propagandísticos de tu tienda, o me invitas a hacer me gusta en tus cosas continuamente, o no haces más que hablar de “tu-te-ti-contigo”, me estás molestando. Sigue leyendo