Escapada rural en Noves

Como parte de las vacaciones de verano, hemos disfrutado de una semanita de escapada rural junto a la familia en una casa de Noves (Toledo). Digo casa por decir algo, porque más parecía la mansión de los Colby que otra cosa.

Éramos doce personas, así que necesitamos una casa grande, con muchas habitaciones, muchos baños y zonas comunes muy grandes y con muchos asientos para estar todos cómodos, y si bien normalmente vamos a casas grandes, lo este año supera con creces a todas las anteriores.

Se trata de Las Adelfas de Olveite, un vergel en mitad de la estepa toledana, con vistas a un campo de golf propiedad de los dueños de la casa, que imagino le proporcionará el frescor a la zona, porque pensábamos pasar calor, y estuvimos muy fresquitos.

A pesar de ser turismo rural, la casa cuenta con todo tipo de comodidades, como cocinas (sí, tres cocinas) completamente equipadas de modernidades, internet de alta velocidad pro WiFi, ducha de hidromasaje, sauna…

En el exterior, una parcela de 10.000 metros cuadrados con piscina climatizada, pista de pádel con iluminación nocturna, una enorme barbacoa y hasta borricos y gallinas para disfrute de los niños (bueno, eso se lo podían haber ahorrado, porque mi hija ha pasado bastante de ellos y molestaban con el ruido).

Hemos pasado unos días muy tranquilos y agradables, comiendo, bebiendo, disfrutando del relax y la buena compañía, y haciendo todo tipo de actividades de ocio (moderadas, eso sí). pero sobre todo piscina, mucha piscina.

La casa tiene una bodega muy fresquita en la planta inferior con barra de bar y con una mesa de billar que invitaba a hacerse unas carambolas, ya que había hasta marcador. Lo cierto es que la bodega era tan grande y se estaba tan bien, que la mayoría del tiempo (de interior) lo pasamos aquí.

Dentro de las actividades “deportivas” que tuve ocasión de hacer, estuvo mi bautizo de pádel (a tenis sí, pero a esto no había jugado nunca), con resultado bastante mediocre, la verdad. Será que no he encontrado el punto dulce de la pala, como dice mi amigo Chamizo, que él domina este tema.

También hicimos un par de rutas (cortitas) para amortizar las bicis, ya que las habíamos llevado cargando en la baca del coche desde casa. Una de ellas la hicimos por los caminos del campo del golf una vez cerrado al público (teníamos acceso desde la casa), disfrutando del paisaje de la zona. Lástima que como empezamos tarde se nos hizo de noche enseguida, y como no llevábamos iluminación, tuvimos que volvernos despacito para no rompernos la crisma.

Además, aproveché para enseñar a la enana a montar en bici sin ruedines, pero tanto mis riñones como sus rodillas (se caía la pobre) se resintieron un poco, así que no terminamos nuestras clases prácticas, y las pospusimos para mejor ocasión.

Como con las palas grandes no tuve mucho éxito, probamos con las palas pequeñas, pero ni siquiera el ping-pong se me dio bien, así que me temo que no me han llamado a mi por el camino de los deportes de raqueta.

Así que me dejé de tonterías y me dediqué a lo mío en las casas rurales, la gastronomía. Me hice dueño y señor de la enorme parrilla de la casa, y con la ayuda de algunos pinches de cocina, me dediqué a preparar deliciosos manjares que mis acompañantes yantaron de buen gusto.

Al carecer de carbón, tuve que cocinar con leña, y si bien genera mucha llama, el carbón se consume muy rápido, por lo que tuve problemas con la primera de las barbacoas, pero una vez le cogí el punto, la pitanza estuvo muy rica.

Panceta, hamburguesas, chorizo, costillas, morcilla, chistorra y todo tipo de cosas grasientas. Bueno, incluso hicimos un poco de tomate, pimiento maíz y setas para los más preocupados por su colesterol. Mmmmm… riiiiico.

Pero como no sólo de barbacoas vive el hombre, tuve ocasión de disfrutar de otro tipo de especialidades, tanto mías como de otros miembros de mi familia. Las fajitas mexicanas especialidad de la casa, por ejemplo.

Entre otros manjares pudimos disfrutar de las albóndigas en salsa de mi hermana Reyes, la paella de setas de mi cuñado Carlos, la ensaladilla rusa de mi hermana Alicia, la empanada de carne picada de mi mujer, las croquetas de mi sobrina Rebeca… todo delicioso

Pero si hay un clásico en toda reunión de jodras que se precie, son las gachas manchegas y la limonada, ambas receta familiar que pasa de generación en generación. En esta ocasión iniciamos a mi sobrino en la preparación de las mismas, para ver si la nueva generación toma el relevo de los mayores en la preparación del clásico dúo.

Y poco más, que estuvimos muy a gusto, que la casa es una delicia, y que lo pasé estupendamente. Habrá que ir preparando ya la escapada de invierno. ¿Dónde iremos esta vez?

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7 pensamientos en “Escapada rural en Noves

  1. Hola César, soy David (Casa Rural Las Adelfas de Olveite).

    Puruleando por Google buscando noticias sobre la Casa Rural Las Adelfas de Olveite me he encontrado con tu blog y me ha hecho mucha ilusión al leerlo y ver lo bien que hablas de la casa. Aunque un poco tarde, me alegro de haber dado con tu blog.

    Muchísimas gracias por todo.

    Un abrazo.

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